Ribadeo es uno de esos lugares que no te promete mucho y luego te da de todo. Situada en el extremo noreste de Galicia, justo donde el río Eo marca la frontera con Asturias, esta villa marinera reúne en muy pocos kilómetros un río navegable, playas de postal, acantilados con personalidad propia y una tranquilidad que los grandes destinos del verano perdieron hace tiempo. Para venir con niños es, sencillamente, un regalo.
Si os estáis planteando una escapada familiar a la zona, ya sea un día completo o varios, aquí va una guía con todo lo que os puede dar de sí el territorio, desde las actividades más activas hasta los rincones donde simplemente sentarse a mirar el mar.
El descenso del río Eo en canoa, el plan que más les va a gustar
Decirlo desde el principio: si tenéis que elegir una sola cosa que hacer en Ribadeo con niños, que sea el descenso del Eo. El río es el protagonista de toda la zona, y recorrerlo en canoa es la forma más honesta de entenderlo. No hay rápidos peligrosos, no hace falta experiencia previa, y el paisaje —castaños centenarios, alisos inclinados sobre el agua, algún puente colgante que aparece de repente— no lo da ninguna piscina temática.
Desde EO Aventura ofrecemos tres tramos con diferentes longitudes y niveles de dificultad para adaptarse a cada familia. El tramo medio (4 km, aproximadamente una hora) es el más indicado para los más pequeños: el cauce se ensancha, las aguas son muy tranquilas y hay pequeños rápidos justos para que el día tenga algo de historia que contar después. El tramo bajo (4-5 km, hora y media) finaliza en el área recreativa de La Choza, con merenderos junto al agua y un observatorio ornitológico desde el que se ven garzas y patos sin necesidad de acercarse demasiado. Y el tramo alto, de 9 km y unas dos horas, es para familias con niños algo mayores que quieran un poco más de emoción: rápidos divertidos, vegetación más cerrada y ese puente colgante junto al refugio de Xesteira que merece la parada.
Todo el material va incluido, canoa, remos, chaleco salvavidas, neopreno según el tiempo y seguro, y nos encargamos del traslado al punto de salida para que el coche os esté esperando al llegar al final. La edad mínima recomendada es de 5 años, siempre acompañados de un adulto. Y si viajáis con perro, es bienvenido: somos una empresa pet friendly.
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Paddle SUP: para los que quieren el río de otra manera
Si después del descenso en canoa todavía quedáis con ganas de agua —o si buscáis algo diferente desde el principio—, el paddle SUP sobre el Eo es una opción muy disfrutable en familia. De pie sobre la tabla, con el remo en la mano y sin ningún tipo de motor ni corriente que os lleve, la perspectiva del río cambia completamente. Los niños se lo pasan en grande intentando mantener el equilibrio y, cuando caen al agua —que suele pasar—, la temperatura del Eo en verano no es ningún drama.
No hace falta haber subido nunca a una tabla. Las aguas tranquilas del tramo bajo del río hacen que sea una actividad muy accesible, y antes de lanzaros os explicamos lo básico para que el primer golpe de remo ya tenga algo de técnica. Se puede hacer como actividad principal o como complemento al descenso en canoa si pasáis más de una jornada en la zona.
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En bicicleta por la Mariña: de Ribadeo a Rinlo y más allá
La zona que rodea Ribadeo es muy agradecida para pedalear en familia. No hay grandes desniveles en las rutas costeras, el tráfico es escaso fuera de los meses de verano más cargados, y los paisajes entre la ría y el Cantábrico hacen que cualquier kilómetro valga la pena. Desde EO Aventura alquilamos bicicletas para que podáis salir a explorar sin complicaciones.
La ruta más popular para ir con niños es la que lleva hasta Rinlo, un pueblo pesquero a unos 7 km de Ribadeo con un puerto diminuto que a los más pequeños les fascina. Allí mismo está el Laberinto Costa Mariña, un parque de aventura completamente al aire libre con un laberinto vegetal, un mirador central con vistas a la costa y una zona de juegos tradicionales —tiro con arco, futbolín humano, petanca, minigolf— que puede ocupar perfectamente una tarde. También podéis pedalear en dirección al Faro de Isla Pancha por el paseo marítimo de Ribadeo, o cruzar el Puente de los Santos hacia Figueras y Castropol para explorar el lado asturiano de la ría.
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La Playa de As Catedrais: verla es obligatorio, aunque no sea para bañarse
No existe visita a Ribadeo con niños que no pase por la playa más famosa de Galicia. La Praia das Catedrais es un espectáculo geológico difícil de preparar mentalmente por mucho que hayas visto fotos: arcos de roca de hasta 30 metros de altura, cuevas, grutas y una sucesión de formaciones que el mar ha trabajado durante milenios. Con marea baja, el arenal se abre y los niños pueden explorar de punta a punta mientras los adultos intentan no perder el norte con la cámara.
Algunos apuntes prácticos antes de ir: la visita solo es posible con bajamar, lo ideal es llegar unas dos horas antes del punto más bajo de la marea, que cambia cada día. En temporada alta, julio, agosto y Semana Santa, es obligatorio reservar entrada gratuita con antelación en la web de la Xunta. Sin reserva no hay acceso. Llevad calzado de agua porque el suelo mojado en las cuevas resbala, y vigilad la subida del mar: el personal os avisará, pero conviene no confiarse. La playa está a unos 15 minutos en coche desde el centro de Ribadeo y no está habilitada para el baño, pero para lo que ofrece visualmente nadie se queja.
Para el baño: Os Castros, As Illas y Esteiro
Una vez satisfecha la curiosidad en As Catedrais, toca buscar playa para el baño. Las más recomendadas para familias en Ribadeo son Os Castros y la contigua As Illas, que con marea baja se unen en un arenal amplio y con poca gente comparado con lo que hay más al oeste. Lo mejor para los más pequeños son las pozas de agua entre las rocas que se forman a lo largo de la orilla: se calientan con el sol a lo largo de la mañana y se convierten en piscinas naturales templadas perfectas para chapotear sin riesgo.
Si preferís algo más protegido del oleaje, la playa de Esteiro, algo más al oeste, es otra opción clásica para familias: más abrigada, ambiente relajado y menos concurrida que las más conocidas del litoral. Para los que crucen a Asturias, la playa de Arnao en Figueras es otro arenal tranquilo justo en la desembocadura de la ría, con servicio de salvamento en verano y acceso muy sencillo.
El paseo hasta Isla Pancha: corto, bonito y apto para todos
Uno de los paseos más agradecidos de Ribadeo para hacer en familia es el que recorre la orilla del mar desde el centro de la villa hasta el Faro de Isla Pancha. El camino pasa por el Fuerte de San Damián, la Capilla de San Miguel y la Pena Furada, con vistas constantes a la ría y al Cantábrico que hacen que el trayecto no se haga largo. El faro está sobre una pequeña isla unida a tierra por una pasarela, lo que ya de por sí tiene gancho para los niños. El recorrido de ida y vuelta ronda los 5-6 km, es completamente llano y apto para carritos. También se puede hacer en bicicleta.
El Mirador de Santa Cruz: merenderos, columpios y buenas vistas
Para un alto con vistas y rato de juego libre, el Mirador de Santa Cruz funciona muy bien con niños. Tiene zona recreativa, columpios, merenderos y espacio suficiente para correr sin necesidad de estar encima de ellos en todo momento. Desde arriba se ve la ría, el puente y parte del litoral, y es un sitio clásico para el picnic o para tomar algo antes de la playa. Sin pretensiones, pero con lo que hace falta.
Taramundi, para los que se quedan más de un día
Si tenéis más de una jornada en la zona, merece la pena acercarse a Taramundi, a unos 30 minutos de Ribadeo por el interior de Asturias. El pueblo es conocido por su tradición artesana en cuchillería, pero lo que de verdad funciona con niños es el Museo de los Molinos de Mazonovo: interactivo, bien montado y pensado para que los más pequeños toquen el agua, accionen los molinos y entiendan cómo funcionaban sin necesidad de que nadie les explique nada durante veinte minutos seguidos.
Apuntes para que tus planes con niños en Ribadeo salgan redondos
La mejor época para venir con niños es entre junio y septiembre. El tiempo en el Cantábrico puede cambiar en pocas horas, pero en esos meses las probabilidades están a vuestro favor y el agua del Eo tiene una temperatura que no hace falta ser muy valiente para meterse. Julio y agosto son los meses de mayor ambiente en Ribadeo, y es cuando hay que reservar con más antelación tanto las actividades acuáticas como la entrada a As Catedrais.
Para el descenso en canoa o el paddle SUP llevad bañador, calzado de agua que sujete bien el pie y ropa de cambio. El resto —chaleco, remos, neopreno si hace falta— va incluido. Si viajáis con perro, tened en cuenta que en As Catedrais no se permite el acceso con mascotas entre el 15 de mayo y el 15 de septiembre, pero en nuestras actividades es bienvenido sin restricciones.
Si queréis empezar por lo mejor, la reserva del descenso la podéis hacer directamente desde la web. Nos encargamos de todo para que solo tengáis que aparecer.